"Han arriesgado poco este año, ¿no?" Era la sorprendente pregunta de un asiduo espectador del Red Bull X-Fighters al concluir la edición 2012 del motocross freestyle más prestigioso del mundo. Nooooooo, era la contestación. Para salir por la puerta grande de Las Ventas hay que arrimarse y mucho y así lo hizo Melero para dejar atrás a un mágico Pages y así lo hizo Sherwood para quitarse de encima a los dos pilotos locales.
Lo que ocurre en este deporte es que cuando has visto varios de los dificilísimos y peligrosísimos saltos, ejecutados a la perfección, piensas que es muy fácil. La destreza de los mejores del mundo hace parecer el arriesgado espectáculo, un juego de niños.
No pensarían igual si ese mismo viernes por la mañana hubieran visto caer a los dos máximos favoritos y salir en ambulancia hacia el hospital con una vértebra aplastada, uno, y un "boquete" en el pecho, el otro. Tampoco nadie pensaría que es fácil si hubiesen sufrido la angustia de hace dos años, cuando Cameron Sinclair se debatía entre la vida y la muerte durante largas horas. Creerían que es uno de los deportes más complicados que existen si hubieran visto las lágrimas de estos "malos malotes" cuando recordaban a su desaparecido compañero Jeremy Lusk.
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